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Perdón por estar Sano y Completo

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a un congreso en la ciudad de Toronto en Canadá acompañando a una comitiva de cerca de 200 empresarios mexicanos.

Durante tres días consecutivos, y en compañía de más de 2500 personas, disfrute de un buen número de conferenciantes en diferentes tópicos. Cada día era “abierto” y “cerrado” por un conferenciante de carácter motivacional, razón por demás interesante para mi, ya que me permite actualizar mis contenidos y sobre todo, tener experiencias “del otro lado del escenario”

Respeto auténticamente a todos mis colegas, buenos, mejores y excelentes, pero si la última conferencia del congreso hubiera estado a cargo de un servidor, tendría que haber empezado diciendo algo así como “buenas tardes, soy Helios Herrera y te suplico me disculpes por estar sano y completo”

Y es que, de 6 conferencias 5 fundamentaron el contenido completo del mensaje en narrar testimonios de enfermedad, pobreza, miseria y/o desgracia del conferenciante en turno, y, por supuesto, de cómo logró sobreponerse y llegar a ser alguien de éxito.

La anécdota “de mendigo a millonario”, la desgarradora historia de gente con capacidades diferentes que nos recuerdan día tras días su enfoque, persistencia y ganas de vivir estimulando al participante a proyectarse en estos testimonios, a medirse contra ellos y -el propósito central – , a inspirarse a través de ellos; a generar el pensamiento colectivo de “si él o ella en esas condiciones pudo… yo también podría si lo hiciera… yo también puedo”

Y por supuesto que el recurso es válido, personalmente dentro de mi repertorio de conferencias cuento con al menos tres narraciones de ese tipo. Pero creo que por mucho no es ni el mejor recurso, ni – sea por Dios- el único.

Me sentí casi como la primera vez que me tocó ver una escena un poco sensual en el cine sabiendo que mi madre estaba tres butacas al lado mío. Todo el grupo de profesionales que viajó desde la ciudad de México en la comitiva de participantes ha contratado mis servicios y los de colegas en el tema para estimular a sus fuerzas de ventas. Al final, los comentarios de choteo de toda la delegación mexicana durante los recesos de café, me dejaron seco, si ante los primeros intente defender el concepto de mis colegas, la reincidencia del recurso fue tan brutal, que generó el efecto contrario, más que inspirar… daba risa.

¿Será realmente que sólo podemos inspirarnos a través de la desgracia de otros?, estoy seguro que no, estoy seguro que nuestros propios sueños, el entusiasmo por vivirlos, el excitante sabor de la adrenalina cuando el líder conduce a su equipo al crecimiento, la apasionante certeza de que la ley de causa y efecto nos permite ocuparnos sólo en las causas, confiando que los efectos llegarán, la grandeza misma de la vida, lo mismo que la pequeñez de un instante o la sonrisa de un niño. Temas, conceptos y valores motivacionales sobran. ¿Realmente necesitas revisar lo que otros que no pueden logran para entonces entender que tu que si puedes deberías lograr?

Probablemente estemos vivos 75 años, y probablemente te parezcan muchos años, por lo menos suficientes, pero si entiendes que vas a estar muerto (a) todos los años después de esos 75, entenderás que la vida es muy poco espacio de tiempo, no tienes tiempo para perder el tiempo, para resentimientos, excusas, lamentaciones o postergaciones, sal a vivir, a ser feliz y a tener éxito… “aunque estés sano y completo”

Piensa reflexiona y actúa…

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