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Mitos y realidades al romper tablas

Una especialidad de HHConsultores es sin duda alguna la implementación de talleres vivenciales para fortalecer procesos de creación de equipo, identidad, comunicación y cohesión de los colaboradores de nuestros clientes.

Por supuesto que de las actividades más solicitadas al menos como cierre emocional de los eventos, están el proceso de rompimiento de tablas de madera de una pulgada, las caídas de confianza y más recientemente la caminata sobre brasas, actividades todas que implican una misma premisa “lograr (en equipo o individualmente) lo que tu mente decodifica como imposible”

Al año, trabajamos con no menos de 3 o 4 mil personas de diferentes empresas, y si consideramos nuestros más de 16 años de experiencia acumulamos más de 50,000 participantes en nuestros talleres con retos vivenciales, lo que con modestia, considero, nos da una voz calificada para hablar del tema.

 

Me permito usar este espacio editorial para defender la limpieza de estas actividades y aclarar algunos puntos que ciertos… “Simiconsultores” se ha encargado de manosear y desvirtuar.

Resulta ser que algunas personas venden estas actividades como un proceso de apertura de conciencia, expansión interior, faquirismo, o sublimación del ser; y manejan la premisa con el auditorio (en un nicho de bajo nivel socio cultural) que estos seminarios te habilitarán para poder romper una tabla o caminar sobre brasas, por lo que al final, estarás habilitado también para lograr prácticamente cualquier cosa ya que saldrás del aula como un ser súper dotado en un mundo de pequeños y débiles, lo que te venden es algo así como un “despertar de la matrix”.

Recientemente escuche a un charlatán (al tratar de vender para un evento) que la técnica con la que él te enseña a romper una tabla es la que usó Jesús para caminar sobre las aguas, pero en un nivel más avanzado.

Figúrate estimado lector ¡semejante pendejada!

Siento mi obligación defender – aunque sea por este medio- la nobleza y sentido real de estas actividades.

Un taller de esta naturaleza no es el curso propedéutico de faquirismo ni mucho menos, la intención, (incluso lo subrayo en mis seminarios) no es despertar al Mesías que llevas dentro, ni expandirte como Ser de Luz.

Simplemente son ejemplos de una premisa básica: Si aprendemos cómo… “podemos lograr cosas que tu mente ha aprendido que son imposibles” no es que lo sean, sino que tu mente cree que lo son.

El conocimiento real, el desarrollo y aprendizaje verdadero de estas sesiones, es y debe ser, cómo acomodar tus ideas y actualizar los paradigmas de tu mente, cómo abrir una posibilidad en tu esquema de pensamiento que permita reconocer que puedes lograr cosas POSIBLES que tu mente ha aprendido que son IMPOSIBLES.

La aplicación práctica del método encuentra su grandeza en esa premisa, es posible mejorar tu relación de pareja (aunque tu mente haya aprendido que es imposible), lo mismo que es posible incrementar tus ingresos, tu productividad, la cantidad de tiempo que pasas con tus hijos, vencer ciertos malos hábitos, incluso vicios, aunque tu cerebro haya aprendido que son cosas imposibles.

Este es el verdadero sentido de estos ejercicios, darte un ejemplo vivencial profundo e impactante de qué tan posible es tu capacidad de crecer aunque tú creas lo contrario. No porque seas un súper faquir Mesías en potencia en búsqueda de que alguien te descubra, sino, por el contrario, porque te has permitido aprender que no puedes hacer ciertas cosas.

No me sirve de nada, ni a mí, ni a tu familia ni a la humanidad, que vayas por la vida rompiendo tablas o caminando sobre brasas, pero si que prendas a romper tus miedos, tus inseguridades, tu habito de poner excusas o de no hacer lo que dijiste que ibas a hacer justo cuando debías hacerlo.

Dicho de otra forma, el reto siempre ha sido posible para todos, menos para aquellos que creen que es imposible.

La ayuda que te otorga un consultor en este tipo de retos vivenciales, no estriba en cómo caminar sobre brasas, sino en cómo actualizar en tu cerebro paradigmas e ideas reguladoras que te atan a realidades adversas, lo que debe permitirte desempeñar mejor tus funciones, sea en lo personal, en lo familiar o en lo productivo.

La magia, (si es que la hay) en el proceso, es cómo lo que parecía enormemente difícil, se hace fácil con un cambio de actitud y de postura mental del colectivo, y cómo cuando nos enfocamos y concentramos en objetivos específicos, podemos romper lo que pensábamos de nosotros mismos. Si hay alguna liberación en estas actividades, es justamente esa, amén por supuesto de lo enormemente gratificante que es que el equipo completo rompa esas ataduras, y la atractiva liberación de endorfinas necesaria para poder hacerlo.

Pero lamento informarte que si tomas los 49 módulos sistemáticamente durante los próximos 17 años, amigo mío…. no caminarás sobre el agua, ni te elevaras sin alas, ni se alargaran tus extremidades o desarrollarás el don de la invisibilidad, y si lograras cualquiera de esas cosas… de poco te servirían para ser mejor persona.

Si aprendes cómo puedes romper una tabla, caminar en brasas, Si aprendes cómo… puedes dejar de fumar, puedes comunicarte mejor con tu pareja, puedes incrementar tus ventas, organizar tu agenda y pasar más tiempo con tu familia, hacer ejercicio y mejorar tu vida, si aprendemos cómo, podemos hacer más productivo a nuestro país, mejorar los procesos de calidad en nuestros bienes y servicios, mejorar nuestro nivel de vida, SI APRENDES CÓMO y empiezas a creer que todas estas cosas imposibles…. pueden ser posibles.

Piensa, reflexiona y actúa…

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