Las quejas

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Las quejas

¿Te has puesto a pensar lo fácil que es quejarse?, vivimos en la cultura del quejido. En la mayoría de las empresas ya hay un departamento de quejas, creo que ya hay un asterisco ¡quéjate! Y es impresionante, es facilísimo quejarse, pero ¿ganamos algo quejándonos? O solamente nos quejamos, es que pareciera que con quejarnos es suficiente y con eso confortamos nuestra situación, pero la verdad es que las quejas únicamente sirven en la medida que te hacen darte cuenta de que tienes un problema y de que este problema de aqueja, te duele. Piénsalo de esta forma, la mayoría de las personas tratan de echarle la culpa de su situación a todo el mundo, a la crisis económica, al gobierno, al sistema, al tráfico, las vacaciones, todo mundo tiene la culpa de tus problemas o de los míos. Hay quienes le echan la culpa al mismo Dios nuestro señor. -Oye nos vemos mañana a las diez en punto-, -pues si Dios quiere- y el cuate llega a las once, -¿qué paso? Pues es que Dios no quiso-. La verdad es que las quejas poco suman en nuestra vida, sólo las acciones generan reacciones, si hay algo en tu vida que no te gusta, si no te gusta la relación que tienes con tu pareja, si no te gusta el tipo de familia o de dinámica o de comunicación familiar, si no te gusta tu trabajo o el ambiente que se respira; recuerda que sólo las acciones generan reacciones, de nada sirve que te quejes si no haces algo por cambiar, por modificar aquello que no te gusta. Piensa cuántas veces exiges que los demás hagan cosas que tú y yo ya no estamos haciendo, déjame darte un ejemplo. La criatura tiene seis años de edad, llega y tú le dices

-¡Seis, seis en matemáticas Juan! No son posibles estas calificaciones, merecen una golpiza, no puede ser posible. Tienes que entender esto Juan y tienes que entenderlo muy bien, yo me la paso trabajando todos los días esforzándome, viendo clientes, atendiendo mi trabajo, para que tú vayas a la escuela, sacar buenas calificaciones y estudiar es tu única obligación en este momento de tu vida, así que o mejoras tus calificaciones o  te saco de la escuela y te pongo a trabajar, yo no quiero zánganos en esta casa, ¿está claro Juan?-

Y la criatura, -sí papá-. Como quisiera yo, como le pido yo a Dios que algún día a nuestros hijos de cinco, seis o siete años, Dios les mandara un rayo de luz que les diera conciencia de adulto y con esa conciencia de adulto pudieran hablar a nuestra oficina con nuestros jefes.

-Bueno, sí, buenas tardes, Juanito el hijo de Helios, exactamente. Oiga sería tan amable de mandarme por fax o por email los resultados de este mes de mi papá, sus estándares de productividad exactamente, gracias aquí los espero en el fax… Papá ven acá, ¿64 % de tu meta para este mes?, llegaste tarde a tu trabajo cinco veces en el mes, dejaste plantado a dos clientes, ¡No es posible papá! tienes que entender esto y tienes que entenderlo bien, yo me la paso en la escuela todos los días estudie y estudie y estudie, para que tú vayas al trabajo a hacer lo que tú tienes que hacer, trabajar, producir, dar un excelente trato y servicio a tus clientes. Es lo único que tienes en este momento de tu vida, así que entiende esto y entiéndelo muy bien papá, o mejoras estos resultados o te saco del trabajo y te pongo en el colegio, yo no quiero zánganos en esta casa ¡está claro papá!

 

Piensa, reflexiona y actúa

Helios Herrera

 

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