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La Cometa que me lleva al cielo

¡Papito! En la escuela nos enseñaron lo que son las cometas, y me encantaría que me ayudaras a fabricar y a volar una.

Con mezcla de solemnidad y enternecedor entusiasmo, mi hija me sorprendió con esa petición cuando tenía 5 años de edad.

En aquel entonces no había idea o proyecto que pudiera esperar un sólo momento en su mente, y si el papá tenía que participar… debería de cancelar todo para ayudarle a materializar el sueño casi de inmediato.

Te hablo por supuesto de la época en que la mirada de ternura, los ojos grandes y brillantes en combinación con esa, justo con esa sonrisa especial, hace que los padres dobleguemos nuestro mundo ante su majestad… la princesa de la casa.

(Un buen amigo de edad avanzada que tiene la fortuna de tener 3 hijas me confirmo que afortunadamente “esa época” sólo dura los primeros 50 años”)

Con más entusiasmo que pericia construimos juntos una cometa de mayor tamaño que la propia niña, y decididos fuimos en familia a volarla el siguiente fin de semana. Después de muchas peripecias, la fantástica ave de papel trazaba un camino de luz y alegría en el firmamento, sostenida por un  cordel cuyo control dependía sólo de discretos movimientos de mi mano.

Por supuesto la aventura no estaría completa sino hasta que la niña tuviese el control, así que, con abundantes, ansiosos y decididos ¡”me la das”, “me la das”, “me la das”!, seguidos de amenazantes y profundos…. “pero yo solita he” llegó el momento en que la cometa estaba ya en lo alto y corría poco riesgo de caer. Casi sin darse cuenta todo el sueño dependía de su manita… Ida de sí misma, más cerca del cielo que de mi, exclamó casi sin darse cuenta “Uy papito, “es tan grande que siento que me lleva al cielo”

Semanas después, una gira de trabajo me tuvo más de 45 días fuera de casa, como son las giras, muy poco sueño, mucho trabajo, entrevistas, promoción y conferencia, en fin.

Justo en una crisis de soledad, cansancio y  añoranza, vino a mi mente una sola imagen que me permitió levantarme al día siguiente e impartir la última conferencia de la gira con el entusiasmo de la primera.

Cómo explicarte hija mía, cómo hacerte ver  en esos años, que cuando las cosas no van bien, cuando el trabajo es mucho, cuando el estrés y los pormenores de la cotidianeidad parecieran estar en tu contra, lo mismo que cuando la grandeza de mis sueños o proyectos parecieran hacerme dudar, como agradecerte y explicarte que… eres tu, con tu misma sonrisa y brillo, eres tu la cometa… “que me sube al cielo”.

A lo mejor con un poco de tiempo, con paciencia y con amor.

Gracias a nuestros hijos por convidarnos de niñez.

Piensa reflexiona y actúa…

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