Inteligencia Emocional

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Inteligencia Emocional

Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, -ōnis que significa el impulso que induce la acción. En psicología se define como el sentimiento o percepción de los elementos y relaciones de la realidad o la imaginación, que se expresa físicamente mediante alguna función fisiológica como reacciones faciales o pulso cardíaco, e incluye reacciones de conducta como la agresividad, la euforia, el llanto, etc.

Es claro que en las relaciones humanas intervienen sentimientos y emociones, los cuales son otro factor por el que comúnmente existen roces en nuestra familia, en el trabajo, con los amigos, etc. ¿Cuántas veces has sentido que vas a estallar porque reprimes tus emociones y no abres tus sentimientos? Ante un problema, ¿has actuado impulsivamente siendo presa de tus emociones?

A la capacidad de resolver problemas se le conoce como inteligencia. El hecho de que no puedas resolver problemas de tipo emocional se debe a que no tienes desarrollada una inteligencia emocional, no porque no quieras, sino porque en nuestra cultura no nos enseñaron cómo hacerlo. La Inteligencia Emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos y habilidades así como el control de impulsos, la autoconciencia y la empatía; ésta te puede servir en tu día a día para:

• Solucionar de la mejor manera problemas combinando la lógica y los sentimientos.
• Ser más flexible y adaptable a los cambios.
• Ser empático con el otro para ayudarlo a expresar sus emociones.
• Responder a situaciones y personas difíciles con más calma, paciencia y de una mejor forma.
• Mantener una perspectiva ante la vida optimista y positiva.
• Desarrollar herramientas continuas de mejora personales, familiares, afectivas y laborales.
• A ver en cada obstáculo un nuevo reto y oportunidad de crecimiento que alcanzar.

Te estarás preguntando, ¿cuál es la mejor forma de manejar mis emociones? Hay tres formas en las que manejamos nuestras emociones:

1. La primera es de las más comunes: imagina que la emoción es agua contenida en un pozo sin movimiento, lo cual equivale a controlar o reprimir las emociones. ¿Qué pasa con el agua en tales condiciones? Naturalmente se pudre y pierde vitalidad.

2. La segunda manera más común es como la del tsunami, cuya violencia de agua arrasa con todo a su paso causando muerte y devastación; lo cual equivale a dar rienda suelta a nuestras emociones sin medir consecuencias, de tal forma que nos convertimos en sirvientes de nuestras emociones, lastimando a otros y a nosotros mismos creando conflictos interpersonales.

3. La tercera forma es la manera ideal de manejar tus emociones, como una represa hidroeléctrica, que permite que el agua fluya pero a la vez sea canalizada para fines productivos.

Como puedes darte cuenta, los extremos en el manejo de emociones no son nada benéficos ni productivos, al contrario, te acarrean más problemas. La clave para aprender a manejar tus emociones como la tercera opción que te doy (la opción de la represa), radica en el autoconocimiento. Conócete, si tú no sabes lo que sientes, cómo reaccionas, cómo eres; entonces no pretendas que los demás lo sepan.

Ten autocontrol, el secreto para ello es respirar profundamente y con la boca del estómago, es decir el diafragma. Respira lenta y profundamente hasta obtener calma y tus pensamientos se aclaren para así poder analizar la situación. Conociéndote y teniendo autocontrol puedes ejercer la empatía con los demás, ponte en su lugar, trata de identificarte, y así una vez que llegas a ser empático puedes aprender a manejar tus relaciones personales. Día con día desarrolla y aprende más de tu Inteligencia Emocional.

¡Piensa reflexiona y actúa!

Helios Herrera

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