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Fin de Año 2006

Hace unos cuantos días al recoger a mi hija de un evento escolar, se escucho la vocecita de una compañera de ella hablándole a alguien: “señor, señor, se le olvida la bufanda”, y más fuerte aún:  “Señor, señor … la bufanda”.  “Ah que señor tan distraído”  –pensé-, no sólo se le olvida la bufanda, sino que encima no escucha a la niña, al volverme para conocer el rostro de tan distraído Señor, casi me encimo a la niña que bufanda en mano me atrapó, y con voz mucho más suave me dijo: “Señor, no me escuchaba, pero aquí esta su bufanda”.

!Hay tantas cosas de las que no me había percatado¡ primero, por supuesto, que ese día (y es que no es normal) usaba yo bufanda, es tan poco común en mí que por supuesto resulta fácil olvidarla, segundo, que efectivamente no escucho bien, sobre todo cuando me dicen “Señor”, pero lo más alarmante… es que “Ya me convertí en Señor”.

Hace algunos cuantos años la niña en cuestión ni siquiera me hubiera hablado “de usted”, con tanto respeto, hace algunos cuantos años no parecía, ni era “Señor”. Uno de mis grandes atributos  en el escenario, en los procesos de negociación, frente a mis clientes y auditorios era mi juventud, para bien o para mal era yo un muchacho frente al público. Ya sea que dijesen “mira todo lo que sabe a pesar de su edad” o “cómo vas a contratar a alguien tan joven”, pero era un muchacho hace poco, muy poco.Y no es que esté o me sienta viejo, simplemente soy un adulto joven (ja), pero para esa niña y mi bufanda… soy todo un señor.

Cada día que pasa nos acercamos un día al día de nuestra muerte, cada día que pasa consumimos inexorablemente una fracción de nuestra existencia, acumulamos éxitos, aprontamos acciones, consumimos recursos casi sin darnos cuenta que los recursos en sí son parte del disfrute.

Este año que viene, en consecuencia, tratare de pasar más tiempo conmigo mismos, con mi pareja, con mis hijos, con mis amigos. Me propongo incluso un par de paseos a pie con mis perros que fielmente me han acompañado casi 11 años y que hace tanto ni siquiera considero. Este año, me propongo un poco más de felicidad, aunque sea a cuenta de un poco menos de éxito.

 

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