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¿Es el Momento para Iniciar tu Propio Negocio?

“La situación está difícil”.

 Desde que tengo uso de razón he escuchado esa frase. Ya fuere a media infancia acompañada de esa otra “ve a jugar que esta es una conversación de adultos”, ya sea en los albores de mi adolescencia cuando servían mis orejas de consuelo para mi abuela o mi madre, lo mismo que al inicio de mi prematura independencia del lecho familiar a manera de condena amenazante para que “pensara muy bien lo que iba a hacer”. Lo cierto es que llevo más de 30 años escuchando que “la situación está difícil”.

Y seguramente generaciones predecesoras a la nuestra también la escucharon, seguramente los abuelos de mis abuelos la decían o la escuchaban, lo mismo que sus padres y sus hijos. Dicho de otra forma, no creo realmente que ninguna generación en este país se haya caracterizado por el sello “La situación esta bogante”, probablemente en un esfuerzo historiador a la ligera tendríamos que llegar hasta el Porfiriato, cuando claramente existían sólo dos clases sociales (alta y baja), para encontrar vestigios de bonanza colectiva, y con un poco de suerte encontraríamos que la situación en aquel entonces…. También estaba difícil.

La entrañable Bartola de los dos pesos parida por Flores, y la cultura coloquial que afirma que antes un huevo costaba un peso y ahora un peso cuesta mucho esfuerzo, son testimonios claros de que la situación, siempre… ha estado difícil.

No soy politólogo ni economista, ni pretendo serlo, tampoco soy experto en el tema pero, quiero tenuemente sugerirte que, entre revoluciones, crisis estudiantiles, devaluaciones, privatizaciones, corruptelas, fobaproas y demás, nuestra incipiente economía nunca a contado con las condiciones mínimas básicas para poder germinar y crecer, pareciera ser que desde hace más de 100 años nuestra economía ha gozado de una estabilidad innegable: “siempre ha estado fregada”

Soy, como tu, un simple ciudadano más que hace lo necesario por proveer a sus hijos en un esfuerzo cotidiano por seguir soñando y concretando sueños.

Y te preguntaras ¿a qué viene todo esto? Tienes en tus manos un numero más de nuestra (tuya y mía) revista Index, en esta ocasión dedicada al análisis y propuesta de más de 500 franquicias exitosas, y puedes hacer varias cosas con este ejemplar: pasar el rato, hacer ante sala, subrayar cosas importantes, usarla como nido de la nueva camada de cachorros de la perra, dejar relucientes los vidrios del coche, en fin, sólo tu sabrás que hagas con ella.

Para cientos de lectores, el contenido de este numero seguramente cobrara una duda en su mente ¿me veo como empresario?, ¿estoy listo para hacer mi propio negocio?, para otras la condena será aún más dura… ¿no me habré apresurado hace un año cuando inicie mi empresa?, ¿será sano continuar en el empeño de mi negocio ante tantas oportunidades de diversificación?, y por supuesto las respuestas serán de muy diversas índoles.

Mi aportación de este mes pretende ser sencilla: “Siempre la situación ha estado difícil”.

Pero no como una condena pesimista que te ayude a claudicar, incluso antes de iniciar tu proyecto futuro de inversión, al contrario, como un antecedente de que también, desde siempre, y en medio de la situación “difícil”, ha habido personas que se aventuran mínimo al auto empleo, al changarrismo o al establecimiento de un negocio formal, y han sobrevivido con estándares muy por encima de los que hubieran gozado atenidos a un sueldo o al destino.

Desayunaba con un grupo de empresarios y amigos en el be industriales hace algunas semanas, y ¿qué crees?, ¡acertaste! Una de las frases que visitaron la sobre mesa fue “la situación esta difícil”, pero no fue, por mucho, ni la única conclusión ni la más importante de la conversación.

En medio de esos prominentes hombres de negocios y entre comentarios aislados de cada uno de ellos, la conclusión con la que despedimos el almuerzo fue: “Trabajando, lo peor que te puede pasar, en el peor de los escenarios, es que te vaya bien”.

Y es que ninguna situación económica reinante en un individuo, sea esta modesta o millonaria, es obra de la casualidad o la inactividad, hay que actuar.

Con la actitud adecuada, la motivación suficiente y un plan de acciones propuestas y ejecutadas con disciplina y constancia, cualquier negocio florece y permite que mientras la situación esté difícil para todos, la nuestra esté “menos difícil”, “normal”, o inclusive extraordinaria.

El análisis de la macroeconomía actual es prometedor, si bien es cierto que en los últimos 100 años esa incipiente plantita de la economía nacional siempre ha carecido de algún elemento para florecer, también lo es que hoy por hoy cuenta con la mayor posibilidad (al menos histórica) de defenderse: Deuda controlada, reservas federales, cambio de poder sin crisis o devaluaciones, cierta certidumbre sostenida desde al menos dos sexenios, brotes incipientes pero cada vez más claros de democracia, en fin.

Si aunamos la certeza de que en época de campañas electorales hay una derrama importante de recursos hacia el mercado interno, podríamos pronosticar al menos 12 meses de posibilidades de mejora, o, aún siendo pesimistas, de pocas posibilidades de que esto empeore.

Pero independientemente de la situación buena o mala de la macro economía, el hecho fundamental es que “cada quien habla como le va en la feria”, la situación nunca esta difícil para TODOS, y en medio de la peor de las crisis cada cual debe hacerse cargo de su propia economía y de la de su familia.

Se que los puristas podrán tacharme de neoliberalista o reprobar mi displicencia al aparentemente “eximir al gobierno y a la clase política” de su responsabilidad de brindar condiciones suficientes, no es el sentido de mi articulo, pero aún cuando lo fuera y después de cualquier cantidad de acalorados debates, la realidad sería la misma, tu, estimado lector, y sólo tu, debes hacerte cargo de tu economía personal y familiar, mientras yo me encargo de la mía.

Y es en este sentido y sin falsas alardes motivacionales que te escribo: Estarás listo para iniciar tu propio negocio, cuando decidas empezarlo.

Esto de ser emprendedor es como tener un bebe, recuerdo que por años mi mujer y yo postergamos la decisión de embarazarnos hasta crear las condiciones mínimas para ofrecérselas a nuestro hijo, decíamos “no estar maduros” ni en lo emocional, ni como personas ni en lo económico.

La verdad es una sola, Mariana se presento cuando a ella le dio la gana y sin invitación previa, y su presencia en nuestra vida, así como la de Helios e Ilan, han sido un testimonio inequívoco de que nunca hubiéramos estado listos para compartir nuestras vidas con ellos si no hubieran primero tenido a bien presentarse en ellas.

¿Cuántas veces has revisado la revista con las mejores franquicias?, ¿Cuántas te has interesado en investigar realmente sobre alguna de las oportunidades que ahí se presentan?, ¿En cuántas has tomado acción y llegado incluso a solicitar un cuestionario para ver si calificas?

Independientemente que decidas o no por una franquicia, por un negocio personal, por el auto empleo o por lo que quieras, la condena es la misma: “Nadie hará por ti, lo que tu mismo no hagas por ti”.

Posiblemente estés esperando una señal divina que te termine por convencer de que tienes que actuar ya, y me recuerdo aquella historia del sobreviviente a una gran inundación: En cierta aldea comenzó a llover de tal manera que en cuestión de minutos las calles eran auténticos ríos de la muerte, el agua se había llevado ya autos y pequeñas casas, mientras los pobladores intentaban lo que fuera por sobrevivir.

En la casa ubicada en lo más alto del pueblo, y parapetado en la azotea, había un hombre maduro y altamente creyente en Dios, era, posiblemente, el último sobreviviente de la desgracia. Los equipos de rescate intentaron de todo: primero, mandaron una lancha y desde su interior el rescatista le grito al hombre: “buen hombre, arrójese a la corriente que aquí en la lancha lo rescataremos y llevaremos a un lugar seguro”. El hombre en la azotea contesto: “¡No gracias, yo tengo fe en el creador, y sé que El me salvara!”.

Más tarde llego un helicóptero del que le lanzaron una canastilla sostenida a una cuerda, le gritaron: “Buen hombre, métase a la canastilla y lo llevaremos a un lugar seco y seguro”, nuevamente la respuesta fue: “¡No gracias, yo tengo fe en el creador, y sé que El me salvara!”. El nivel de agua seguía subiendo, los vientos acelerando y cada minuto la situación empeoraba, una vez más paso la lancha, cuyo capitán le gritaba: “Señor, las condiciones son cada vez más difíciles, esta es la ultima oportunidad que usted tiene de salvar la vida, arrójese a la corriente para que podamos subirlo a la lancha y llevarlo a un lugar seguro”. Pero una vez más el hombre contesto lleno de fe: “¡No gracias, yo tengo fe en el creador, y sé que El me salvara!”.

El hombre murió ahogado.

Al llegar ante el creador, estaba francamente molesto y le dijo: “Señor, toda mi vida fui un siervo tuyo, entregue mi fe, mi voluntad a la tuya, yo estaba seguro de que tu me salvarías, no entiendo que pude haber hecho para no merecer tu misericordia y ayuda, estoy francamente enojado y desconcertado”.

El buen creador, levanto su mirado y en un gesto simple contesto: “Hijo mío, te mande dos lanchas y un helicóptero”.

Lo que tu no hagas por ti, nadie lo hará por ti. A lo mejor es tiempo de entender que las oportunidades están en nuestra vida, simplemente esperando que actuemos en consecuencia. ¿Quién sabe?, probablemente el sólo hecho de que en este momento tengas un instrumento para evaluar opciones es una señal de que estás listo, o de que lo estarás… ¡cuando decidas empezar!

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