Empodérate: convéncete que eres lo que haces

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Empodérate: convéncete que eres lo que haces

El asunto de la motivación en grupos colectivos es mucho más sutil y elaborado que simplemente tomar un micrófono y gritonearle al participante ¡tú puedes, tú puedes!

Habría que plantearse un asunto de lógica elemental: ¿Por qué alguien que no conozco, (por mucho que maneje la emocionalidad de un grupo) podría convencerme de que ¡yo puedo, yo puedo!, si llevo años de vivir conmigo y de saber (o de creer) que no puedo?

Y es que el objetivo en términos claros y directos es otro. Al menos lo que me ha funcionado durante estos últimos años de experiencia de HH Consultores, es no tratar de convencer al auditorio de nada, ni siquiera hacer el esfuerzo o intento de convencerle de que puede lograr nada. Mi apuesta es más sutil, simplemente procuro sembrar una duda razonable respecto a aquellas cosas que la gente cree “que no puede hacer”.

Déjame, como siempre, hablarte directamente: Si yo tratará de convencerte de que puedes hacer eso que no has hecho durante años, sea cual sea el reto: -vender más, bajar de peso, dejar de fumar, educar a tus hijos sin gritos, mejorar tu comunicación interpersonal, hacer ejercicio, etc. – si yo tratara de convencerte de que puedes, inmediatamente activaría un mecanismo de defensa en tu inconsciente. Y es que llevas tantos años tratando de hacerlo, que por muy buen conferenciante o consultor que yo fuera; cuando mucho lograría una sensibilización, un destello de emocionalidad seguido de un montón de mecanismos de defensa, ya fuese excusas conscientes o inconscientes que podrían ir desde pensamientos como: -este cuate no sabe lo que es vivir mi vida y mis problemas-, hasta -claro eso dice él porque le va muy bien-.

En un ejemplo pragmático, si para convencerte de que puedes dejar de fumar te dijera que: tus pulmones se van a llenar de porquería, que no podrás respirar, que en pocos años ni siquiera podrás sostener una relación sexual de corrido, que la muerte por enfisema es cruel; si argumentara todo lo mal que te hace el cigarro y que con esta conciencia, simplemente es cuestión de que te decidas y creyeras que tú puedes, te aseguro que ya no fumarías, pero las cosas no son así. Si yo tratara de convencerte de que puedes dejar de fumar, de que está en ti; lo más que lograría es un tibio intento de tu parte, mismo que al primer soplo de fracaso se perdería entre justificaciones banales, las mismas que durante años han reinado en tu cabeza (y te lo digo después de haber fumado más de 20 años y de haberlo dejado hace casi dos).

Serán tantas las justificaciones que hasta algunos podrán pensar -falta que lo vuelvas a tomar Helios- y es que todo esto parte del sistema de creencias, de lo absoluto que es en sus cabezas “que no pueden hacerlo” y por lo tanto nadie más puede.

En todos estos años he visto muchos más resultados cuando logro que un grupo (o persona) simplemente dude del concepto de lo que “cree que no puede” que cuando intento hacer que crea que si puede.

Como describo en el libro “Alcanza tus sueños”, desde bien pequeños se nos fue alimentando una postura clara de lo que no podemos hacer. “No hagas, no subas, no corras, no rías, no llores, no la amueles”, son rocas con las que lapidaron nuestra autoestima desde niños y nos fueron formando para ser lo que hoy en día somos. Si yo pretendiera convencerte de un momento a otro de qué mágicamente por escuchar mis seminarios puedes cambiar años de programaciones negativas, por el convencimiento pleno de que puedes lograr lo que quieras, sería casi iluso.

Pero ¿qué tal si te hago dudar lo suficiente sobre lo que tú “¿crees que no puedes”?, sólo lo suficiente como para que te atrevieras a intentarlo. -Soy malo para bailar, yo no sé nunca se me ha dado-… ¿y si no fuera así? No digo que seas bueno para el baile, desde varios metros de distancia pareces oso cansado (se ve a leguas), pero ¿será que no bailas porque crees que no puedes o porque realmente no puedes?

Esto es, ¿simplemente te has dado la oportunidad de intentarlo de la manera correcta? y la manera correcta desde mi punto de vista es con un maestro(a) calificado (a) y en privado. A lo mejor tu prima te intento enseñar justo en medio de la boda de tu tía, por supuesto que todo el patrón mental que tenías en tu cabeza simplemente se fortaleció; eres un oso cansado haciendo el ridículo, se verá claramente esto además de que te preocupará el qué dirán o que estará pasando por la cabeza de todos los invitados de la boda. Pero ¿para qué diablos te expones haciendo algo que no sabes hacer en público? Primero aprende, luego practica y sólo entonces inténtalo en público. ¿Qué pasaría si no fuera tan determinante tu “creo que no puedo esto o aquello”, si te dieras la oportunidad, por pura curiosidad de hacerlo pero de la manera correcta? Te sorprenderías de los resultados, nada da más confianza que un poco de éxito. No tienes idea la cantidad de vendedores profesionales que simplemente gozan de grandes ingresos y que empezaron su carrera diciendo “dámela de lo que quieras, pero no de vendedor”, la intención de este artículo es simplemente invitarte a dudar sobre alguno de tus “eso no puedo”.

Es más, ¿qué tal que me escribes un correo diciéndome cuál es tu “no puedo” preferido, el que más visita tu experiencia de vida, el que más te gustaría “poder”? Escríbeme a helios@hhconsultores.com y durante un lapso de tan sólo tres semanas intentarás descalificarlo del todo y dudando “que no puedes”, irás a desarrollarte en esa específica faceta de tu vida pero DEL MODO CORRECTO, sólo fingiendo no qué crees que puedes, sino qué no crees que no puedes. Y luego… me cuentas… claro: “si puedes”.

¡Piensa reflexiona y actúa!

Helios Herrera

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