El tiempo

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El tiempo

Se han dado cuenta que el día ya no tiene la misma cantidad de horas, de repente no tenemos tiempo para nada. El tiempo en un recurso natural no renovable, es la materia prima de la vida, quien pierde tiempo pierde vida. Cada día que pasa te acercas un día más al día de tu muerte, luego entonces cada día que pasa nos morimos un poquito, lo interesante es tener control sobre los eventos que decidimos vivir día con día ¿qué pones en tu cotidianeidad?, ¿de qué llenas tu día? Lamentablemente pasamos la mayor parte del tiempo enfocándonos en cosas que son urgentes, más no en cosas que son importantes. Es importante la familia, es importante la salud, es importante la amistad, son importantes los valores, pero ¿cuánto tiempo le dedicas de tu cotidianeidad a la familia, a la salud, a la amistad y a los valores? La verdad es que enfocamos sólo en aquellas cosas que son muy urgentes y dejamos las cosas significativas de lado hasta que se convierten en urgentes. El problema de no tener control sobre este tipo de situaciones, es que el día sigue pasando y la vida sigue pasando.

Cada día que pasa te acercas un día al día de tu muerte y de repente volteas la cara y han pasado diez, quince o veinte años y no llegaste al destino de vida que a ti te hubiera gustado. Déjame proponerte una anécdota, en alguna ocasión llega una criatura con su padre, un alto ejecutivo de una empresa muy importante y le pregunta -¿papito cuánto ganas por hora?- El hombre simplemente contesta -bueno ¿para qué quieres esa información?, no necesitas esa información-. Todo el día estuvo pensado en lo que sucedió en la mañana, entonces cuando llegó a casa en la noche le pregunto -¿hijo aún tienes problemas de dinero?, tú en la mañana me preguntabas ¿cuánto gano por hora?, mira yo gano cien pesos-. La verdad es que la cantidad era falsa pero no importaba ¿tienes algún problema? Y entonces la criatura le contesto -sí papito me encantaría que me pudieras prestar cincuenta pesos-, el padre sin hacer comentario tomó cincuenta pesos de la billetera y se los dio al niño y este en cuanto recibió el billete entusiasmado, encendido por la luz de la fantasía con unos ojitos llenos de brillo decía -¡ya me alcanza papito, ya me alcanza!- el padre enternecido le pregunta -cuéntame, platícame, ¿para qué te alcanza?-, su pequeña boca contestó -pues mira, con los domingos que me has ido dando he logrado juntar cincuenta pesos y ahora que me prestas estos cincuenta ya tengo cien papá, ¡ya me alcanza!, ¿papi, me vendes una hora de tu tiempo?-

 

Piensa, reflexiona y actúa

Helios Herrera

 

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