¿De qué tienes ganas?

Buscar contenidos: haga clic aquí
« Anterior

¿De qué tienes ganas?

¿De qué tienes ganas hoy?, ¿qué quieres obtener de la vida hoy, esta semana, este mes?, ¿de qué tienes deseos?

Llevo más de 24 años de dedicarme al Desarrollo Humano y la Productividad asesorando a cientos de empresas y a miles de personas, durante este tiempo, la pregunta que siempre les hago es ¿de qué tienes ganas? Pero no esas ganas fútiles, porqué en estos 24 años te puedo asegurar sin temor a equivocarme que todos tenemos ganas. A todos nos gustaría mejorar nuestra salud, a todos nos gustaría tener más dinero, todos quisiéramos tener un mejor auto, mejores condiciones económicas o llevar a nuestros hijos a mejores colegios. No importa incluso que los lleves a un gran colegio, siempre te gustaría llevarlos a uno mejor. Todos tenemos ganas de que la vida sea buena con nosotros, pero las ganas no alcanzan, las ganas no son suficientes.

Cuando de repente llega un vendedor el lunes y le dice a su gerente de ventas -quiero lograr tal o cual cosa este año- y el Gerente le contesta -échale ganas, pero que es ¡échale ganas!- Cuando de repente la madre está platicándole a una amiga en el café de la esquina, fíjate que tengo problemas en mi matrimonio y la amiga le dice, -manita échale ganas-, ¿qué es eso de… échale ganas? Las ganas, las ganas no son suficientes hay que actuar, hay que hacer un plan de trabajo, hay que enfrentar los problemas con una estrategia clara. Las ganas por encima no alcanzan, cuándo yo te pregunto ¿de qué tienes ganas? Me refiero a qué te mueve por dentro, qué deseos realmente te hacen inspirarte y aspirar.

Déjame proponerte una anécdota, cuenta que algún día Platón estaba con un joven alumno que le preguntaba justamente esto -¿qué es tener un deseo?- El viejo sabio le dijo al muchacho, -ven acompáñame a la playa- y se lo llevo al mar. Cuando el agua le llegaba hasta el hombro, el niño le dijo -¿hasta aquí maestro?-, y el contestó -no, metete un poco más-, el agua rosaba su barbilla -¿hasta aquí maestro?-, respondiéndole -está bien, ahora toma aire por tu nariz y mete tu cabeza en el agua-. El muchacho así lo hizo, tomo aire, metió su cabeza en el agua y cuando necesitaba salir a la superficie para tomar más aire el viejo sabio le puso la mano encima y no le permitía salir, empezaron a forcejear y no le permitía salir y entonces el joven quién sabe de dónde tomo fuerzas, aventó a aquel hombre y volvió a respirar. Entonces le reclamó -¿por qué me quieres lastimar maestro, en que te ofendí?-. Sabiamente respondió -yo no te quiero hacer daño, vuelve a confiar en tu maestro, vuelve tomar aire y vuelve a meter tu cabeza en el agua-. El muchacho una vez más así lo hizo, tomo aire y metió su cabeza y nuevamente cuando necesitaba salir a la superficie a respirar el viejo aquel puso su mano pero ahora encima de todo el cuerpo del muchacho y empezó a forcejear, no le permitía salir y el muchacho se empezaba a desesperar, necesitaba respirar, no podía, quién sabe de dónde, quién sabe cómo, aventó a aquel hombre, saco la cabeza y volvió a respirar. Ya afuera haciendo catarsis le reclama al maestro -¿por qué me quieres lastimar, en que te ofendí?-, Platón contestó -No hijo mío, yo no te quiero lastimar, el día de hoy una duda embargaba tu corazón y me preguntabas ¿qué es tener un deseo? A lo que yo te pregunto ahora, abajo del agua cuando necesitabas aire para poder vivir ¿de qué tenías ganas, de que tenías deseo?- Y el muchacho estalla en catarsis -de vivir, de respirar-. Pues eso, eso es tener un deseo. Que no haya nada más importante en tu vida, que no haya nada más importante en tu corazón que lograr la meta que quieres lograr, yo te pregunto ¿de qué tienes ganas, de qué tienes deseos, qué te quema por dentro, qué te inspira, qué hace que tus pies se pongan en movimiento para vivir?

 

Piensa, reflexiona y actúa

Helios Herrera

Comments

comments

Otros Posts

« Anterior