Date una pausa

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Date una pausa

¿A dónde vamos tan rápido? No pude sacudirme por alguna extraña razón al señor conejo blanco que vive en el maravilloso país de Alicia. Hace un par de días que su imagen con todo y su reloj viejo asaltan a mi cabeza apurándome, -se hace tarde, se hace tarde, se hace tarde-, sin saber claramente hacia dónde vamos. Cada día se nos hace tarde para llegar, pareciera que el asunto es llegar no importa a dónde pero llegar. Claro que al no saber a dónde vamos, nunca estamos completamente seguros de haber llegado. Así pues se cree que el éxito es sólo dinero y nunca se sabe bien a bien cuánto se necesita acumular para saberse exitoso. Lo mismo que el promiscuo nunca encuentra a la persona adecuada al no saber, cómo debe ser para él o para ella el modelo que está buscando, el metro sexual nunca acaba de verse bien, el ejecutivo nunca termina por estar satisfecho de su trabajo. Visto desde lejos no es tan malo vivir así, finalmente se acumula mucho en el intento, se acumula mucho de lo que se está buscando; pero el asunto es que por un lado nunca se está satisfecho con lo que se tiene y por el otro tampoco se disfruta al 100% lo que se ha acumulado con tanto esfuerzo.

Permíteme dibujarte un ejemplo, la próxima vez que vayas a un restaurante observa por unos momentos a los demás comensales, encontrarás que la mayoría de la gente sobre todo aquellas con sobrepeso aunque sea moderado, nunca sueltan el tenedor entre bocado y bocado, mientras mastica está preparando el siguiente bocado y así sucesivamente, casi el único momento en que deja los cubiertos en la mesa es entre plato y plato y eso a veces, porque hay ocasiones en que sigue picando en lo que llega lo que sigue. Si este plato se tarda mucho, se molesta y dice -es que se pierde la continuidad-, tal parece que el disfrute de la comida es cantidad. Qué bueno que podamos administrar la abundancia, pero no reparamos en el disfrute, en el deleite que cada bocado podría obsequiarnos si tan sólo le diéramos el tiempo adecuado. Por supuesto que comeríamos menos y engordaríamos menos si pausáramos un poco, pero paradójicamente disfrutaríamos más. Cada bocado de vida trae consigo millones de sabores, sin fin de satisfactores que no alcanzamos a valorar por estar acumulando y acumulando vertiginosamente cantidad de bocados, hoy  date una pausa, disfruta.

 

Piensa, reflexiona y actúa

Helios Herrera

 

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