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Con las manos y el alma

¡Hola estimado lector!

¡Ya se fue octubre! y la mayoría de los financieros, empresarios y hombres y mujeres de negocios gritamos juntos con singular alegría: ¡Qué bueno que ya se fue octubre!

Y es que la crisis económica ha sacudido todo y a todos, de tal suerte que prácticamente no habrá estructura financiera que quede “limpia”. Pero al ciudadano promedio, a los que no tenemos millones de dólares en juego (por lo que no hemos perdido millones de dólares), a ti y a mí…. En qué nos pega la crisis.

Definitivamente, se avecinan tres o cuatro meses difíciles para todos, entre los apretados presupuestos que dificultan la actividad económica, el alza en productos básicos y por supuesto la llegada de los meses más caros del año.

Tal vez la coyuntura nos permita espacio para replantearnos (si no le hemos hecho ya), cuales son realmente nuestras prioridades y a qué le damos valor.

¿Realmente la navidad será tan triste si no derrochamos recursos en festejos furtivos?, ¿Acaso sólo con dinero funcionan estos meses?

Si me lees de hace tiempo, conoces mi postura clara respecto a la productividad, verdaderamente creo que simplemente todos tendremos que ser un poco más creativos y persistentes para producir adicionales a nuestros ingresos, pero… sirva la coyuntura para rescatar algunos valores.

Recuerdo que cuando niño, los veranos los pasaba en casa de mi madrina, esas 5 o 6 semanas eran realmente llenas de creatividad y crecimiento. Mis padrinos gozaban de una posición económica muy por encima de la nuestra, sin embargo en su casa había una política elemental…. No había aparatos de televisor en ningún lado.

Cuando eres niño de 6 años… como que no alcanzas a ver el alcance de tan aguda tragedia… ¿dónde está la tele?, ¿Qué voy a hacer tantas semanas sin mis superamigos y su salón de la justicia? Si bien el choque fue devastador (un día entero no encontraba acomodo alguno por toda la casa y me aislaba de los juegos organizados por mis primas), hoy recuerdo que esos eran los mejores veranos de mi infancia. Y es que la ausencia de TV nos obligaba… literalmente a fomentar la creatividad, la convivencia entre nosotros y una profunda relación de afecto.

Que tal que te propongo lo siguiente: “Que esta navidad organices un intercambio de regalos excepcional”, entre ustedes, incluidos los niños, intercambien algo hecho por propia mano… ¡a ver qué pasa!, y si tienes todos los recursos económicos para no modificar un solo ápice tus hábitos de consumo decembrinos… no importa, incluye este excepcional intercambio, con un poco de creatividad seguro nutrimos nuestra mesa con algo más que cuentas por pagar.

Pensarás que es demasiado prematuro para proponerlo, pero…. Un mes y medio apenas alcanza para masticar la idea, proponerla y defenderla… pruébalo y me platicas.

Saludos

Piensa, Reflexiona y Actúa…

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