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Avergonzante México, Avergonzante

Hace algunos años la pantalla chica se llenaba de humor los miércoles cuando el primer actor  Héctor Suárez nos deleitaba enfrentándonos al espejo de nuestra realidad social al preguntarnos a la cara con sus exactos personajes… ¿Qué nos Pasa?

Durante este mes, tuve oportunidad de impartir algunos seminarios y conferencias en el extranjero, visitamos Guatemala, Los Ángeles y Dallas, (hasta donde mando saludos y afectos)  y de regreso sostuve al menos dos entrevistas con un par de ejecutivos de alta dirección de nacionalidad centro y suramericana respectivamente de diferentes empresas.

La constante en las platicas previas para definir la estrategia de los seminarios y consultoría fue:  “En la cultura de negocios mexicana” conceptos como “transparencia”, “objetividad”, “de frente” o “puntualidad” “fecha de entrega” “acepto mi responsabilidad”, son simplemente abstracciones que nunca llegan a estar en la misma frase al mismo tiempo en el mismo equipo de trabajo.

Es ahora cuando me permito parafrasear a Héctor Suárez: “¿Qué nos pasa?”, ¿cómo hemos logrado que ejecutivos de países tan distantes y diferentes entre si, logren la misma percepción tan negativa de nosotros?.

“Cuando hagas negocios con un mexicano contempla tres semanas más a la fecha de entrega”, dicen unos,  “considera que te esta diciendo una cosa, esta sintiendo otra y va a hacer otra diferente”, dicen otros, ó: cuídate porque tratará de envolverte con emociones para esconder sus deficiencias objetivas.

Nuevamente me pregunto ¿qué nos pasa?

Y si sientes tanta indignación como la que sentí ante este tipo de comentarios… !gracias¡ pero necesitamos acción.

Somos tu y yo, estimado lector, “los mexicanos”, somos tu y yo los que creamos este tipo de percepciones al debilitar la escala de valores corporativos, que no es otro fenómeno que la expresión de un deterioro de los valores personales.

La calidad, entendámoslo (o recordémoslo) se da primero para nosotros mismos, no para alagar al cliente o mantener un mercado, sino para calmar al grillo que en nuestra mente nos exige.

A todos nos gusta observar a la pareja de ancianos que enternecedoramente muestran su caballerosidad y garbo, él temblando al sostener la silla para que ella, lentamente acomode suavemente su galanura. Él, aprontando a abrir la puerta del auto, encender el cigarrillo o simplemente ceder el paso, “las buenas maneras”, “la etiqueta”, la manifestación estética de la ética que enaltece la moral de una sociedad.

Estimado lector, “esas bellas cosas” no se extinguen, se les deja morir, o se les hace un espacio para enaltecer el comportamiento individual que impacta, a la postre a toda una sociedad.

¿Qué nos pasa?, o ¿Qué no nos pasa? que no nos damos cuenta de que hay formas más esteticas, éticas y morales de ser profesionales y productivos.

¿Hay algo que puedas tú modificar en tu conducta?

Piensa reflexiona y actúa…

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