¡A comer se ha dicho!

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¡A comer se ha dicho!

 Dime si no sentarse a la mesa y recibir un platillo recién preparado por la abuela es uno de los placeres más grandes de la vida. Que tal un plato de sopa calientita un día frío de invierno servido por mamá, o el pastel receta especial de la tía que sólo puedes disfrutar el día de tu cumpleaños. ¿Te hice recordar?

Estoy seguro que sí y no solamente imaginaste esos ricos aromas y sabores de la comida más especial para ti, sino que también pudiste revivir emociones al estar sentado frente a esos platillos y rodeado de esas personas especiales en tu vida. Y ¿sabes por qué sucede esto? Vivimos en una cultura en la que hemos crecido y nos han enseñando a relacionar nuestras emociones con la comida. Para ser más claros, te invito a que pensemos juntos en estos ejemplos:

– Cumpleaños: día del año en el que desde la mañana hasta la noche nos la pasamos comiendo. Planeamos partir pasteles, comer con amigos, cenar con la familia, en fin todos los festejos de un año más de vida los pasamos acompañados de comida.

– ¿Cómo conquistar a un hombre/mujer?: “el amor entra por el estómago” dicen por ahí y cómo no va a ser, si todos caemos derretidos ante una mesa muy bien montada, con una deliciosa pasta con mariscos y queso derretido recién salidos del horno y unas copas de vino acompañadas de esa persona especial.

– ¿Qué hace una buena mamá?: desayuno, comida, cena, desayuno, comida, cena, desayuno, comida, cena. La rutina de las mamás día tras día para cumplir su labor como madres, que no les falte nada de comer, que su dieta sea balanceada, la lonchera de los niños siempre lista por las mañanas. No queda duda que una de las formas de demostrar el amor de mamás es a través de la cocina y la comida.

Estimado lector, no te estoy diciendo que esto sea malo, bueno o que dejemos de hacerlo; simplemente quiero que reflexiones y te des cuenta del valor y el peso afectivo que le damos a la comida, en cada bocado nos llevamos un pedacito de amor, de cariño, de amistad… En esta relación que existe entre comida y emociones, quiero que visualices el problema al que nos enfrentamos muchas veces al querer bajar de peso y no poderlo conseguir, desde mi perspectiva, considero que uno de los factores primordiales está en lo que te he venido diciendo, la comida es un satisfactor emocional que a todos gusta. Si este es tu caso, identifica tus carencias, trabájalas de fondo, llega a la raíz del problema y trabaja en ellas deslindando a la comida como tu medio para sentirte placido y feliz.

¡Piensa reflexiona y actúa!

Helios Herrera

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